Mejorar el resultado fiscal sin ajuste


El Fondo Monetario Internacional solo conoce el ajuste hacia abajo. A menos de un año de iniciado el Acuerdo Stand-By, el organismo multilateral comenzó a plantear dudas sobre su efectividad: inflación persistente, elevada volatilidad financiera, riesgos para la sustentabilidad de la deuda, posible dolarización de carteras y dificultades en balancear las cuentas públicas. La recomendación presentada por los técnicos del FMI en su último informe sobre Argentina es el aumento de los impuestos al consumo. La caída en los ingresos fiscales es consecuencia directa de la recesión inducida por el programa austeridad fiscal y ajuste monetario. Y, preocupado por el cumplimiento de las exigentes metas fiscales establecidas en el acuerdo, el Fondo propuso “incrementar las tasas diferenciales del IVA que aplican para algunos bienes y servicios”.


La propuesta del FMI parece apuntar así a la alícuota reducida que recae, por ejemplo, sobre los alimentos de la canasta básica como carnes, frutas, verduras, harinas. Reportes periodísticos indican que la propuesta deslizada por el Fondo contempla elevar de 10,5% a 14% esas alícuotas. La hoja de ruta presentada por los técnicos del FMI para lograr el déficit cero también prevé una profundización del recorte de los gastos en infraestructura y subsidios.


El Gobierno no descartó la sugerencia del FMI pero apuntó, según figura en el mismo documento, que es improbable modificar alícuotas impositivas que están establecidas por ley durante un año electoral. Las autoridades argentinas explicaron al Fondo que, para compensar la caída en la recaudación, avanzarán con “una mayor racionalización del gasto en bienes y servicios así como los gastos de capital no prioritarios”.


Las preocupaciones del FMI ante una posible crisis de deuda en Argentina están en aumento pero el único camino que concibe es el del ajuste hacia abajo. Es curioso. Los documentos técnicos del organismo encienden señales de alarma sobre problemas estructurales como los flujos financieros ilícitos que restringen el margen de maniobra de los países emergentes. Sin embargo, a la hora de negociar con un país acreedor, sus sugerencias solo reconocen el ajuste hacia abajo.


Desde el Programa de Integración Regional y Financiamiento para el Desarrollo de Fundación SES entendamos que existen alternativas para mejorar el resultado fiscal y, por lo tanto, el margen de maniobra para la política económica sin necesidad de profundizar el recorte del gasto ni incrementar impuestos al consumo. Conocemos cómo esas recetas afectan directamente sobre los menguantes niveles de ingresos de las y los trabajadoras y trabajadores argentinos. La alternativa es ir en busca de las grandes fortunas. De lo que se trata es de ir en busca de las grandes fortunas.


Estimaciones elaboradas por Tax Justice Network, arrojan que Argentina deja de recaudar cada año una suma equivalente al 4.4% de su PBI. La cifra asciende a USD 21.406 millones de dólares que se pierden como resultado de las maniobras de evasión de las empresas multinacionales. Ese dato representa un buen punto de partida para revisar desde la AFIP, la UIF, la CNV, el BCRA todo lo concerniente a las regulaciones actuales del sistema financiero y fortalecer aquellos controles que sean necesarios.


¿Sabrá el Fondo que hay cerca de 400.000 millones de dólares de argentinos y argentinas escondidos en guaridas fiscales?, ¿Se animaría a proponer un caza de grandes evasores? El Fondo no solo es un organismo de “asistencia técnica” y “financiamiento”. Es un actor clave, fundamental en la lucha frente a los grandes evasores globales.


¿Qué tal si le proponemos al Fondo gravar los servicios digitales? Según estimaciones de CEPAL, en su último “Panorama fiscal de América Latina”, Argentina podría recaudar cerca de 90 millones de dólares gravando a los servicios digitales como UBER, Spotify, Netflix. Si hablamos de exenciones o gasto tributario, Argentina pierde anualmente 0.8% de su PBI por impuesto a la renta que deja de recaudar producto de estas exenciones otorgadas a las grandes fortunas sin justificación coherente. Esto implica 5.000 mil millones de dólares al año. Nos vamos acercando lentamente al número sugerido por el FMI y sin aumentar el IVA de los alimentos.


Recapitulemos: podríamos haber sumado a las arcas del Estado los 21.400 millones evadidos por las multinacionales, más los 5 mil millones de dólares que entregamos por beneficios tributarios a las grandes fortunas y por ultimo un pequeño remanente de 90 millones de dólares si aplicamos un impuesto a los servicios digitales. Sumariamos anualmente 26.400 millones de dólares al erario público sin afectar a los trabajadores y trabajadoras de nuestro país.


En una economía que atraviesa una profunda crisis, con las pymes ahogadas, con el salario depreciado, con niveles de endeudamiento preocupantes; la propuesta de gravar alimentos básicos de la mesa de los trabajadores parece casi una provocación. Entonces cabe preguntarse si la “asistencia técnica” del FMI no debería incluir un plan para gravar a las grandes fortunas y cerrar definitivamente las guaridas fiscales, eso resolvería, sin dudas, las preocupaciones del organismo por el pago de la deuda.

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