“Volvimos a Milton Friedman”


Emilia Buccella, economista graduada en la UBA y becaria doctorada del CEIL (Centro de Estudios e Investigaciones Laborales) Conicet es una de las panelistas participantes del V Congreso de Economía Política que organizan en este inicio de octubre el Centro Cultural de la Cooperación y la Universidad Nacional de Quilmes. Buccella, junto a su colega Nicolás Zeolla, presentarán un trabajo titulado: "Entendiendo la financierización en los países emergentes: la experiencia de América Latina luego de la Crisis Financiera Global". Puntualmente, en el siguiente diálogo, Emilia Buccella explica los alcances de una investigación suya que fueron volcados recientemente en un interesante documento colaborativo de la CEPAL llamado “Estudios sobre financierización en América Latina”.


-¿Podrías comentar las líneas principales de investigación del trabajo que publicaron para CEPAL, junto a los economistas Pablo Chena y Carolina Bosnic, sobre el impacto de la financiarización en la economía de los países en desarrollo?


-Para eso sería bueno comenzar definiendo qué entendemos como financiarización. Básicamente, es un concepto que surge por parte de las corrientes heterodoxas como una crítica a la liberarización financiera. Es un hecho estilizado que se presenta en la economía mundial desde mediados de la década del 70. Sin embargo, la categoría no tiene una definición única. En parte, un poco por las especificidades o esferas que han abordado las distintas escuelas del pensamiento heterodoxo en respuesta a su teoría económica de base. Más allá de eso, la CEPAL define a la financiarización como el mayor predominio de la lógica financiera sobre el funcionamiento de las economías nacionales. Y también como el progresivo desacople entre el sector real de la economía y el sector financiero.


-¿La financiarización, alertan en su trabajo, impacta notoriamente en los actores productivos?


-Lo que advertimos en ese paper, en principio, es que el concepto de financiarización ha sido poco abordado en relación a su impacto en las economías emergentes o en desarrollo. En esa línea distinguimos cuatro consecuencias claras. Primero, el canal del consumo. Segundo, la inestabilidad del sistema económico. Tercero, vemos impacto en el canal de la distribución del ingreso. Por último, observamos un deterioro en el canal de la inversión real. Entonces, nosotros lo que nos propusimos mirar es cómo la financiarización impacta en el cambio tecnológico. La entendemos como una problemática central e histórica de las economías latinoamericanas: el rezago tecnoproductivo. A partir de ese abordaje buscamos entender los efectos de la financiarización en el proceso innovador de la economía.


-¿Cuál sería la conclusión: que el board de los actores industriales deciden volcar su inversión hacia el sector financiero porque promete tasas más altas de rendimiento?


-Claro, veamos eso en términos históricos. Primero, abordamos el concepto schumpeteriano de “destrucción creadora”. Qué significa eso. Desde ese punto de vista, la competencia entre empresas por desarrollar nuevos productos o métodos de producción es lo que dinamiza la producción capitalista. Por eso, Schumpeter dice que el empresario tiene la misión de revolucionar la economía; es decir, dejar atrás los viejos métodos de producción para incorporar nueva tecnología. Desde esa perspectiva, entonces, mirar el cambio tecnológico y la innovación requiera analizarlo en un largo plazo. Y requiere, advierte, que sea un proceso dinámico. Shumpeter advertía entonces que la producción tiende a automatizarse y burocratizarse en grandes corporaciones. Y eso tiende a amenazar la función del empresario.


-Linkeemos eso con el actual presente económico, ¿Cómo analizas las últimas decisiones macroeconómicas tomadas por el gobierno de Mauricio Macri?


-Leamos desde el pensamiento keynesiano. Keynes ya había advertido acerca de esa función del empresariado dentro del marco de la financiarización. Él indicaba que conforme a la separación de la propiedad de la empresa y la dirección de la empresa, producto de un crecimiento del mercado de capitales, se genera una mayor inversión en bienes especulativos. Es decir, una búsqueda de rentabilidad de corto plazo por sobre una apuesta productiva de largo plazo.


También me gustaría remarcar que no habría que pensar a la financiarización como un hecho macroeconómico aislado. Si no como un proceso que impacta en la matriz productiva y en la dinámica social. Habría que pensar, mejor, cómo llega la financiarización a los países de América Latina. Pensar también cuál es su impacto distributivo y su efecto en el canal de la inversión.


-Ya que lo mencionas, ¿Cómo, cuándo y por qué se da ese desembarco del molde financiero en los países del Cono Sur?


-Esa matriz llega, centralmente, en la década del setenta con la Escuela de Chicago. Pero, a diferencia de las economías desarrolladas, donde supone un cambio en el modelo de acumulación, en América Latina, y en los países subdesarrollados, la financiarización llega de la mano del poder político, gracias a los gobiernos neoliberales, ya sean elegidos en las urnas o sean dictatoriales. Que buscan transformar instituciones económicas asociadas a la regulación de la moneda. Es decir, tratan de imponer una brusca transformación del Banco Central y, además, una apertura indiscriminada de los flujos de capital internacional.


Entonces, el Banco Central, lo estamos viendo con el gobierno de Mauricio Macri, tiene como objetivo único resguardar el valor de la moneda. Eso se vio muy claramente con la presidencia de (Federico) Sturzenegger. Por otro lado, con el macrismo se habla de la independencia del Banco Central para separarlo de la influencia del poder político. Y el otro objetivo clave es que el Banco Central deje de financiar al Tesoro en moneda local.


Por eso, a partir de esa transformación institucional se desata un esquema de toma de deuda creciente en el exterior con tasas de interés reales muy altas y una desregulación de la cuenta capital y financiera. De esa manera se manifiesta la financiarización en los países latinoamericanos. Y la regla de oro de esa lógica económica es que la tasa de devaluación, los incrementos salariales y la inflación deben ser menores a la tasa de interés de referencia. Eso conforma una matriz redistributiva totalmente regresiva.


-¿La globalización ahonda la matriz financiera?


-La deslocalización productiva asociada al fenómeno de las cadenas globales de valor desde la teoría ortodoxa, o desde el mainstream, se supone que son tendencias beneficiosas para los países periféricos. Pero, ¿Qué ocurre en realidad? Las grandes multinacionales se asientan en los eslabones de menor valor agregado de las economías subdesarrolladas para consolidar búsqueda de mano de obra barata y extracción a gran escala de recursos naturales. Claro, repito, para la teoría neoclásica dominante los países periféricos realizan un upgrade, es decir un ascenso en el eslabonamiento productivo de mayor valor agregado, sí apuestan a insertarse en ese tipo de división internacional del trabajo. Y, a su vez, pregonan que ese modelo nos permite converger con los países desarrollados.


Sin embargo, una gran cantidad de estudios enfocados en el desarrollo latinoamericano, sobre todo en el caso de las maquilas mexicanas, se demuestra que los actores transnacionales buscan instalarse en la periferia para extraer recursos primarios y no potencian de ninguna manera la escala productiva de nuestros países.


-Varios funcionarios económicos de peso en la administración Cambiemos provienen de una unidad de estudios, la Universidad Torcuato Di Tella, que no puede ser caracterizada precisamente como un centro de pensamiento ortodoxo. ¿Qué le explicación le das?


-Considero que, previo a eso, centralmente, en los programas de estudios económicos de la universidad pública argentina predomina la teoría neoclásica. Entonces, la construcción crítica a esos supuestos dominantes requieren de un esfuerzo de formación alternativa. Otras universidades, en cambio, las creadas durante el gobierno anterior en la zona metropolitana, como a Universidad de Avellaneda, o la Universidad de Moreno, tienen una perspectiva mucho más heterodoxa.


-Sin embargo, no reconoces que hay matices entre el pensamiento de Sandleris con el ideario de Sturzenegger, que proviene de una formación mucho más ortodoxa.


-La verdad, no. Sturzenegger aplicando un programa de metas de inflación es un esquema ortodoxo pero mucho más novedoso. Y ahora Sandleris aplica nuevamente una flotación administrada, con bandas muy amplias, más un fuerte control de la base monetaria, implica una teoría económica severamente ortodoxa, a la que le encuentro raíces con el pensamiento de Milton Friedman. Con lo cual digo que, incluso, ni siquiera hay una renovación en el desarrollo de la economía neoliberal y cómo aplicarla desde el mainstream. Porque obturar la liquidez del sistema económico mediante un control de la base monetaria, como acaba de anunciar Sandleris, es el ABC de la teoría neoclásica.


-Ya que lo mencionas, ¿Qué significa el control de los agregados monetarios, el anunciado nuevo pilar de la nueva conducción del BCRA? De otra manera, ¿Qué significa secar la plaza en pesos?


-El escenario económico argentino esta sobredeterminado por las finanzas. Primero, la administración de Sturzenegger buscaba sostener una tasa de interés muy alta para resguardar el valor de la moneda.


-¿De qué moneda, el peso o el dólar?


-Supuestamente de la moneda nacional. Lo que pasa es que la desregulación de la cuenta capital y financiera, más una tasa de interés tan alta, generó una trayectoria especulativa que desencadenó en la crisis cambiaria iniciada en abril último. Y, ahora, vamos a una crisis de deuda. Ese esquema que generó inestabilidad cambiaria se reemplaza por otro esquema donde pesa más fuerte la visión del FMI. ¿Por qué desplazan a (Luis) Caputo? Porque no estaban de acuerdo con el hecho de la continua venta de reservas para contener el valor del dólar. El Fondo dice hay que dejar cierta flotación; es decir que la cotización del dólar vaya en determinadas bandas, que son muy amplias, para darle una cierta previsibilidad al mercado.


Y, ahora, en vez de resguardar el valor de la moneda por el mecanismo de la tasa de interés lo que se busca es regular la líquidez del sistema. Es decir, que haya muchísimo menos circulante.


-¿Y una recesión brutal?


-Exactamente, vamos a un camino de recesión porque al no haber circulante se va a paralizar la economía, aunque el gobierno haga hincapié en que no va a haber pesos para demandar dólares. Entonces, con una tasa de interés del 60% no hay capacidad de inversión.


-Y, desde el punto de vista heterodoxo, ¿Qué objetivos debería tener fijados el BCRA?


-Cuidar el empleo, el crecimiento y la distribución del ingreso. En ese sentido, con la administración Cambiemos se perdieron cuatro medidas estratégicas en el BCRA. Básicamente, se dejaron atrás mecanismos para contener la financiarización de la economía. Por un lado, Macri cedió el control de la cuenta de capitales; en segundo lugar, Cambiemos terminó con la política de desendeudamiento que permitió achicar los intereses del pago de deuda con respecto al monto del gasto público y en consecuencia ganar una mayor autonomía para la ejecución de los recursos volcados al crecimiento económico. Otra medida abandonada fue el cambio de las funciones de las BCRA. En el año 2012 se reforma la Carta Orgánica del BCRA y ahí es donde se amplían los objetivos del Banco Central hacia un horizonte volcado, como decía, al crecimiento y la distribución del ingreso. Claro, con Cambiemos se reduce el margen de maniobra del Banco Central, para que ya no intervenga en los fundamentals de la economía nacional.



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