“Las leyes financieras están escritas por los países ricos”


Katiuska King, ex ministra económica durante el gobierno ecuatoriano de Rafael Correa, acaba de ser nombrada como asesora técnica de la Red de Justicia Fiscal de América Latina y el Caribe, colectivo regional del que Fundación SES está a cargo de su Secretaría por parte de nuestro Coordinador Adrián Falco.


Katiuska, además, participó como panelista en el reciente II Encuentro Parlamentario Regional por la Justicia Fiscal que organizamos a inicios de diciembre junto a la red Latindadd en la capital argentina. El tema de la especialista ecuatoriana abordó las llamadas “reglas blandas” que favorecen los flujos financieros ilícitos. Un conjunto de normas que, a pesar de carecer de institucionalidad y fuerza de ley, moldean el accionar de nuestros Estados en el sensible capítulo de monitorear la ilegalidad financiera.


-¿Qué son y qué implican las reglas blandas para los flujos financieros ilícitos?


-Significa que existe un conjunto de instituciones globales encargadas de definir a los países cuáles son las llamadas normas de mejores prácticas. De esa manera, las propias instituciones que deberían ser objeto de regulación advierten a los gobiernos cómo deben proceder para controlar por ejemplo al sistema financiero. Eso genera naturalmente un nivel de jerarquía poco democrático entre los órganos encargados de definir el catálogo de reglas blandas y los distintos Estados, especialmente los del sur.


¿Por qué las denomino como parte de un soft law? Porque simplemente no tienen cuerpo ni formato jurídico, sin embargo, su voz ejerce una influencia muy fuerte a los Estados sobre su andamiaje económico: contable, de regulación y auditoría frente a los flujos financieros. Naturalmente, ese encuadramiento lesiona la autonomía impositiva, fiscal y económica de los gobiernos soberanos.


-¿Esa presión funcionaría sutilmente como la vieja metáfora que habla de la mano invisible del mercado?


-Claro, el liderazgo de las reglas blandas para los flujos financieros ilícitos parte de la debilidad institucional en la materia a nivel global, y también a nivel doméstico. Por ejemplo, las normas del GAFI (Grupo de Acción Financiero Internacional) son justificadas narrativamente muchas veces por la ausencia de leyes a nivel nacional para monitorear movimientos financieros sospechosos. Hay un fuerte colonialismo en la regulación financiera.


Considero, entonces, que la reacción debería ser activa y no pasiva: por ejemplo, si la administración tributaria nacional posee un vacío legal en la agenda del secretismo financiero debería actuar legislando con criterios propios para llenar esa laguna.


-En ese sentido, ¿La iniciativa ecuatoriana de generar un Tax Body en Naciones Unidas para regular a las zonas offshore podría revertir el vacío institucional al que aludís?


-Creo que el cuerpo global contra los paraísos fiscales propuesto por Ecuador debe ser considerado como un piso en la materia. Por lo menos, se trata de un espacio multilateral donde se pueden debatir las reglas globales financieras. Pero, sin embargo, la discusión no debe agotarse, según mi punto de vista, en la necesidad de constituir con cuerpo tributario global más democrático.


-¿Por qué marcas esa limitante en la propuesta del Tax Body?


-Porque existen otros ámbitos de la agenda financiera conjunta, como la interdependencia contable o la gobernanza corporativa, que cuentan con sus propios entes y su propio financiamiento internacional. En ese sentido, la petición multilateral de regular a las zonas offshore no llega a influir sobre las instituciones que, en última instancia, definen las normas de derecho blando.


-Recapitulando, ¿Las reglas blandas son una consecuencia de que, como afirma el profesor Óscar Ugarteche, no existen reglas de tránsito claras en el sistema financiero internacional?


-No, por el contrario. Las reglas existen. El Comité de Basilea (que reúne a los presidentes de los Bancos Centrales más poderosos del mundo) define muchos estándares de regulación financiera, que son respetados por la mayoría de los países a pesar de no ser discutidas en asambleas legislativas. El problema es que esos estándares es que están fijados en función de los intereses de las potencias occidentales.


Otro ejemplo, en el caso del GAFI existe un poder coercitivo porque si no adhieres como Estado a las normas fijadas por el Grupo ingresas a una especie de lista negra integrada por los países, que, según ellos, no muestran voluntad en colaborar contra el crimen internacional. En cambio, respetar o no los postulados fijados por el Comité de Basilea incide en la reputación de los Estados ante los ojos de los actores económicos concentrados.


-Entonces, ¿Los gobiernos periféricos se juegan el acceso al crédito internacional al momento de adherir a las reglas blandas contra los flujos financieros ilícitos?


-No necesariamente. Ese conjunto de normas blandas que menciono forman parte de lo que muchos especialistas denominamos los definidores de estándar, unas instancias por fuera de los Estados que terminan siendo decisivas para moldear el capítulo gubernamental financiero. Es decir, la adopción, ya sea por inercia o coerción, por parte de los Estados de ciertos estándares es, funcional a los intereses de los países ricos, para monitorear el flujo de operaciones económicas sospechosas.


-Participaste como panelista del II Encuentro Parlamentario por la Justicia Fiscal para hablar de cooperación tributaria regional. ¿Se puede establecer un diálogo común en ese capítulo o es una utopía fijar políticas comunes contra los peces gordos de la economía?


-Un buen comienzo sería fijar con criterios propios, con los ojos del sur, cuáles son los verdaderos paraísos fiscales del mundo. Otro campo interesante sería afinar las normas BEPS de la OCDE (que regulan la erosión tributaria) bajo, nuevamente, las prioridades de las administraciones tributarias o las Superintendencias de los países periféricos, que no necesariamente son compartidas por las urgencias de los países del norte con la clara voz cantante en la OCDE.


Entonces, como conclusión, en el marco del Tax Body propuesto por Ecuador, por ejemplo, se puede avanzar en el debate conjunto de generar un marco regulatorio más democrático, no solo en el capítulo tributario, también en el financiero. Debemos, no concentrarnos solamente en una gimnasia de denuncia sino tener desde el sur una actitud más propositiva.


Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Seguinos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • YouTube Social  Icon

FUNDACIÓN SES | PROGRAMA DE INTEGRACIÓN REGIONAL Y FINANCIAMIENTO PARA EL DESARROLLO

Coordinador: adrianfalco@fundses.org.ar

San Martín 575 6 A | Ciudad Autónoma de Buenos Aires (1004) | República Argentina 

+54 11 5368- 8370/8371/8372