“A la Celac la han puesto en el congelador”


Jorge Coronado Marroquín acaba de representar a la red civil centroamericana Observatorio de Tratados de Libre Comercio en el Foro de Sociedad Civil Unión Europea- Celac que se desarrolló en El Salvador, país presidente pro- tempore de la mesa regional. Dichos encuentros por sector, también hay foros sindicales y empresariales, sirven como base preparatoria de la agenda que discutirán los Jefes de Estado durante la próxima cumbre presidencial interbloque de Jefes de Estado.


Coronado percibió en el mitin centroamericano cómo el nuevo clima de época regional crispa los temarios de integración con temas urticantes: “Las derechas de Europa y América Latina plantearon que Venezuela no podía ser parte de la cumbre porque los consideran un país no democrático. Desde las organizaciones de la sociedad civil pudimos frenar el embate y la discusión quedó, ahora, encarrillada en el tablero diplomático. Evidentemente, soplan otros vientos en el mundo”, advierte Coronado.


-¿Cómo se observa desde la sociedad civil la agenda de discusiones Celac- Unión Europea? ¿Hay un giro político en la perspectiva de integración entre los dos bloques?


-El giro en la relación entre Europa y América Latina no es una cosa nueva, no tiene que ver con la llegada de los gobiernos conservadores; en realidad, ese proceso comienza a darse a principios de siglo. Previamente, Bruselas tenía el norte de articulación puesto en la cooperación o, más en relación con Centroamérica, su objetivo era colaborar en los acuerdos de paz.


Luego, cuando la eurozona observa una notoria mejora de los indicadores económicos continentales, y por lo tanto comienzan a catalogarnos, como suele decirse, países de renta media, la burocracia de la Unión Europea (UE) redefine su estrategia de articulación con nosotros. Entonces, en esos años la UE reduce las políticas de cooperación y pone el acento de la vinculación con la región latinoamericana en el comercio.


Desde el 2003, entonces, comenzaron a darse a nivel gubernamental negociaciones, nominadas por ellos acuerdos de asociación, que no son otra cosa que acuerdos de libre comercio. Ese acercamiento, primero, se da con las naciones de la zona andina; luego, con Centroamérica. Esa tendencia, claro, se acelera en los últimos años, evidentemente por las transformaciones políticas acaecidas en el Mercosur, con los países miembros del Cuenca del Plata. Por lo tanto, el protagonismo y la voz cantante de la integración entre los dos bloques han pasado de los gobiernos al sector privado. El cambio es sustancial.


-En la última cumbre de la Celac faltaron a la cita varios Jefes de Estado. ¿Prima el desinterés de los mandatarios socios o el lobby político de EE.UU. cuando pierde cuerpo el instrumento que venía a reemplazar a la OEA?


-El balance es que la Celac, en los dos últimos años, ha sido vapuleada por la contraofensiva conservadora regional. Para los organismos de la sociedad civil la Celac está, como solemos decir en Costa Rica, en el congelador. La derecha latinoamericana pretendió desde un principio truncar la marcha del organismo. Lo mismo sucede con otros organismos de convergencia zonal. No es casual que la Unasur carezca de Secretario General desde inicios de este año. Los gobiernos conservadores tienen una desidia diplomática con la estructura de integración que heredaron.


Pero, aun así, desde el movimiento social latinoamericano seguimos apostando a que América Latina y el Caribe cuenten con un espacio de integración legítimo que permite ganar autonomía política y diplomática frente a otros actores estatales extrarregionales. En la OEA (Organización de Estados Americanos) el proceso de toma de decisiones está históricamente colonizado por Estados Unidos y su socio Canadá. Por eso, nació la Celac. Para tener voz propia en la región. Pero, por lo visto, a los actuales gobiernos latinoamericanos no les interesa profundizar ese diálogo político.


-Última pregunta más relacionada con la agenda informativa. ¿Cómo se observa en Centroamérica el impacto de los desastres de origen natural que están azotando a México y el Caribe? ¿Los Estados están respondiendo con eficacia? ¿Falta más compromiso de la sociedad civil en el tópico de la reacción pública ante emergencias extraordinarias?


-Lamentablemente, como suele ocurrir, los huracanes y los terremotos están golpeando con más furia a las zonas más pobres y vulnerables. Estamos observando que las consecuencias sociales y económicas son devastadoras. Puerto Rico ya estaba en un default económico; ahora, su situación económica se empeoró por el paso del huracán. Así que lo que vaya a pasar en ese país es impensable. Otro ejemplo, las islas del Caribe anglófono y francófono han quedado devastadas.

En nuestro Foro de sociedad civil estamos incorporando con fuerza el tema del cambio climático. Para nosotros el embate de los desastres de origen natural está relacionado con la agenda de justicia fiscal.


Porque, al final, lo que estamos viendo es que el neoliberalismo solo conduce a más evasión impositiva y a más privilegios fiscales. Eso sólo termina erosionando las finanzas públicas de nuestros países y debilitando, por lo tanto, nuestras infraestructuras. Por ese motivo, para ser más fuertes ante los embates naturales necesitamos a un Estado más fuerte al momento de cobrar impuestos para poder contar con recursos en los momentos más urgentes. No es casual que en los informes de Naciones Unidas aparezca Centroamérica y el Caribe como las zonas más vulnerables de América Latina ante el cambio climático, ya que somos las zonas más pobres de la región.



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