"La economía feminista parte de nuevas premisas"

 

Diana García dirige la sección “Economías para la vida” en  la Corporación de Investigación y Acción Social y Económica (CIASE), un colectivo colombiano de la sociedad civil integrante de la red latinoamericana Latindadd. Politóloga bogotana, especialista en cuestiones de género y con un master en Historia económica, Diana coordinará en los próximos meses una escuela virtual de economía feminista que pretende dialogar tanto con los modelos clásicos económicos como con los paradigmas de la escuela heterodoxa. La idea del proyecto, que contará con la apoyatura logística y académica de la red Latindadd y la coalición global OXFAM, es brindar herramientas de análisis y capacitación a organizaciones de mujeres colombianas que están vinculadas a procesos productivos solidarios o sociales.

 

“La formación económica suele generar ciertas resistencias. Buscamos, entonces, generar un aprendizaje más llano y práctico. Será, además, una experiencia piloto. El objetivo es, próximamente, generar una convocatoria académica a nivel regional”, detalla Diana. “La escuela durará 16 semanas. No tendrá una intensidad muy fuerte porque sabemos que todo el mundo trabaja. Habrá tutores virtuales pero buscaremos, en todo momento, hacer una construcción del conocimiento entre pares. Los compañeros de Latindadd, más expertos en economía, harán un seguimiento de ese tópico, y las compañeras más duchas en las cuestiones del feminismo harán lo mismo con ese segmento del plan curricular”, complementa García.

 

-¿Cómo explicarías en un curso introductorio en qué consiste la economía feminista?

 

-Básicamente, es una disciplina que intenta leer en forma crítica cómo es interpretado el rol de la mujer en los distintos modelos económicos. Por ejemplo, buscamos entender cómo ha impactado la escuela clásica o neoclásica en las mujeres al momento de estructurar un orden social. En paralelo, queremos indagar en los esquemas idealistas económicos que, debido a su abordaje macroeconómico, olvidan o relegan los ámbitos microsociales donde se juegan muchos de los derechos femeninos. A su vez, la economía feminista intenta darse de herramientas metodológicas para objetar los postulados patriarcales y antrocéntricos que existen en los componentes epistemológicos de las distintas corrientes teóricas.

 

Pero, en todo momento, la economía feminista busca preguntarse sobre la cuestión del trabajo y como la cuestión laboral entra en tensión con el cuidado de la vida y el ámbito reproductivo. En síntesis, nos preguntamos cuánta de la riqueza económica acumulada en una sociedad es subsidiada por el rol no remunerado que la mujer suele dar en su ámbito familiar.

 

A su vez, la economía feminista reinterpreta las nociones clásicas del valor económico porque consideramos que el abordaje meramente mercantil no alcanza para tabular las transacciones económicas. Porque, desde nuestra perspectiva, la concepción clásica de que el homus económico es un hongo que crece y se cuida solo es una falacia que olvida los escenarios de la vida. Para nosotros, el sujeto económico no es un sujeto racional, autónomo y que marcha en soledad, si no que necesita de un contexto social, de un sostén y acompañamiento familiar por ejemplo.

 

-Pero, ¿no podría reinterpretarse a la economía feminista como un nuevo abordaje crítico de la economía capitalista?

 

-Primero, así como no hay un solo feminismo, no hay un solo enfoque para la economía feminista. Por ejemplo, hay quienes, desde la economía feminista, aceptan los postulados del paradigma capitalista. Y también, por supuesto, hay economistas que, ya sea desde una visión ecologista o adepta al decrecimiento, proponen salir del actual modelo de desarrollo dominante.

 

Sin embargo, y eso es importante para contestar la pregunta, la economía feminista también objeta a la escuela heterodoxa porque considera que hereda del capitalismo una visión muy romántica del rol que debería desempeñar la mujer en la economía.

 

-Vayamos a la agenda fiscal, ¿la economía feminista observa un patrón discriminatorio del Estado en la cuestión impositiva?

 

-Entendemos que los modelos fiscales suelen idealizar el modelo familiar desde una mirada patriarcal. De esa manera, la mujer soporta un tratamiento fiscal injusto. Indudablemente, los impuestos regresivos tienen mayor impacto sobre las mujeres porque suelen estar a cargo de un trabajo cotidiano en la economía familiar que implica, por ejemplo, comprar productos de la canasta básica sobregravados con tasas regresivas.

 

En Colombia, impuestos como el IVA se sienten mucho en la economía diaria, ya que el presidente (Juan Manuel) Santos acaba de elevar en tres puntos, de 16% a 19%, dicho impuesto. Incluso, productos esenciales de la vida femenina como las toallas higiénicas o los tampones son gravados en Colombia, sin ningún justificativo entendible, como si fueran productos de lujo, lo que los termina encareciendo aún más.

 

Además, la mujer tiene menos participación en los ámbitos laborales más beneficiados con el gravamen fiscal. Por ejemplo, en Colombia los trabajos mineros, con muy poco componente femenino, son beneficiados con exenciones impositivas. En el caso de la minería no se trata sólo del impacto fiscal directo; además, existen problemáticas indirectas, como la trata de personas, que están muy relacionadas con el contexto de esa actividad extractiva.

 

-¿El diálogo de paz colombiano incorporó demandas de género en esa búsqueda que busca reducir la brecha social en tu país?

 

-Sí, se trata del primer acuerdo de paz en el mundo que suma de forma transversal, a todas las demandas elevadas por grupos sociales relegados en sus derechos, las peticiones de género elaboradas por el movimiento de mujeres y las minorías sexuales, tanto en los escenarios de conflicto como en las localizaciones donde se busca implementar el acuerdo de paz.

 

-La región hoy transita un ciclo de gobiernos conservadores. ¿Existe un retroceso en materia de derechos femeninos o, en realidad, hay más bien una continuidad ya que la década progresista no empoderó al movimiento de mujeres tanto como era esperable?

 

-Considero, centralmente, que no se avanzó lo suficiente en la agenda de género cuando en los países que fueron gobernado por fuerzas populares a inicios de este siglo. Incluso, en Colombia, que siempre fuimos los raritos de la región, en el sentido de que no nos sumamos al boom progresista, existe una agenda legislativa muy propicia a ciertos reclamos femeninos, mucho más de avanzada en comparación a la de países vecinos gobernados por coaliciones criticas del neoliberalismo. En definitiva, tanto los gobiernos como muchos partidos de izquierda siguen atravesados por muchos estándares de la cultura patriarcal.

 

 

Share on Facebook
Share on Twitter
Please reload

Entradas destacadas

?Quién paga la crisis del Covid-19¿

June 3, 2020

1/8
Please reload

Entradas recientes

April 16, 2020

Please reload

Archivo
Please reload

Seguinos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • YouTube Social  Icon