"Los países ricos suelen facilitar la corrupción de los países pobres"


La red global Transparencia Internacional (TI) investiga y aconseja medidas contra la corrupción. Sin caer en poses morales o lecturas unívocas de la problemática, TI intenta desentrañar qué dispositivos legales o institucionales permiten que los flujos ilícitos fluyan, como el agua, alrededor del mundo.


Maximilian Heywood es argentino pero trabaja desde hace siete años en Berlín, donde están ubicadas las oficinas centrales de una organización internacional que cuenta con socios en cien países.


-¿Cuál es la agenda de trabajo de Transparencia Internacional?


-Somos una red que articula a organizaciones de la sociedad civil preocupadas por la problemática de la corrupción. Nacimos en 1993; aunque parezca llamativo, en ese momento el tema de la corrupción no ocupaba un lugar significativo en la agenda internacional. Justamente, para paliar esa desatención en instituciones gravitantes de la comunidad global como el Banco Mundial o el Fondo Monetario Internacional, es que surge Transparencia Internacional con la idea, como te decía, de formar una red.


Por eso, no nos pensamos como una gran organización donde las sucursales satelitan alrededor nuestro. Buscamos, por el contrario, asociar iniciativas e ideas con otras organizaciones. Nuestro poder radica, creo, en que cada articulador de la red puede plasmar la estrategia común a su realidad particular. En la actualidad, contamos con socios en cien países. En Argentina nuestro aliado local desde hace más de 20 años es Poder Ciudadano.


Recapitulando, Transparencia Internacional es una iniciativa internacional compuesta por distintos socios, donde cada cual tiene garantizada su cuota de flexibilidad dentro de una estrategia común. Y, por supuesto, nuestra tarea recién empieza porque, a pesar de los avances conseguidos, la batalla contra la corrupción está lejos de ser ganada.


-Naciste en Argentina y trabajas en Europa. ¿La corrupción tiene un comportamiento disímil entre países centrales y periféricos?


-Sin duda. A modo de ejemplo, un desafío que tienen nuestros colegas en Europa, ya sea en Londres o Berlín, es demostrar a la ciudadanía por qué la corrupción es un tema trascendente en la agenda local. Nuestros socios en Inglaterra ya emitieron varios informes alertando sobre los importantes volúmenes de lavado de dinero que se realizan en la plaza londinense. Eso es muy evidente en el mercado inmobiliario británico, donde es muy difícil determinar quiénes son los verdaderos dueños de importantes construcciones edilicias.


Las evidencias apuntan a que mucho dinero ilícito proveniente de África o Europa del Este utiliza la pantalla de la inversión inmobiliaria londinense. Entonces, nuestro trabajo busca vislumbrar cómo ciertas políticas de los países desarrollados están facilitando la corrupción en otros países.


-Tu agenda de trabajo está relacionada con las peticiones que Transparencia está elevando al G20, una cumbre global de la que Argentina será sede el año próximo. ¿Cuáles son, concretamente, los reclamos o reformas que está planteando tu organización?


-La cumbre del actual G20 (el anfitrión será Alemania) no ha tomado la problemática de la corrupción como parte de su agenda. Acabamos de tener la reunión de oenegés, de sociedad civil, y ahí quedó claro que el eje temático que cruzará al cónclave pasa por (Donald) Trump y el giro de EE.UU. en su vínculo, por ejemplo en la cuestión del cambio climático, con la comunidad internacional. En ese sentido, la irrupción de Trump, al ser el G20 una mesa internacional cuyas resoluciones se rigen por el consenso, es decir que todos sus miembros deben darle el visto bueno a los pronunciamientos, está trastocando el orden temático de la cumbre. De ahí que algunos tópicos, entre ellos la corrupción, hayan perdido gravitación.


-Más allá de las vicisitudes del G20, ¿Cuáles son las recomendaciones centrales que Transparencia le está haciendo a la comunidad internacional?


-Desde hace unos años estamos prendiendo muchas alertas por la cuestión de las sociedades pantallas o ficticias; es decir, buscamos llamar la atención sobre estructuras societarias diseñadas para ocultar al beneficiario final. Esta discusión venía planteándose pero, en ese sentido, fue muy significativa la publicación de un informe del Banco Mundial que mostró que el 70% de los casos de corrupción de gran escala involucraban a empresas de este tipo.


Ya sean para esconder una coima, o para lavar el dinero. Por eso, estamos exigiendo a los gobiernos que transparenten esa información y que sean más eficientes y exigentes a la hora de elaborar un registro de beneficiarios finales. Hasta el momento, sólo hubo compromisos retóricos del G20; por eso, pensamos que todavía hay mucho camino para recorrer.


-¿En qué momento de la pelea global contra las zona offshore nos encontramos? ¿La comunidad internacional ha compuesto sólo una pose de preocupación en dicho tópico o, realmente, transitamos un momento parteaguas en la discusión contra las guaridas fiscales?


-Hace siete años, la discusión sobre las guaridas fiscales era muy micro, era sólo la obsesión de unos pocos. No era parte constitutiva de la agenda global. Ahora, observo mucha preocupación en los espacios de discusión más gravitantes de la comunidad internacional. El tema, realmente, ha explotado.


Pero, indudablemente, la segunda ola que se viene para la sociedad civil es comprobar que los compromisos asumidos por los líderes globales contra las guaridas fiscales realmente se cumplan. Porque ya hemos visto muchísimos compromisos de papel que después tardan años en cumplirse. Mientras tanto, hoy para una empresa o un millonario es muy fácil lavar sus activos en una zona offshore porque no se han llevado a la práctica los compromisos de acción que imposibilitarían esa práctica.


-¿Cómo y de qué manera la sociedad civil puede sumar propuestas y hacer oír su voz en la pelea contra la corrupción?


-La sociedad civil, en principio, viene asumiendo un rol sumamente importante en dicha agenda. Con mucho esfuerzo hemos logrado tener algún grado de influencia en la discusión que se da la comunidad internacional para ir hacia un mundo más transparente. Y el desafío es seguir haciendo una presión sostenida sobre los gobiernos para superar el riesgo de que la corrupción se instale como un tópico intranscendente o sea opacado por otro tema que concentre la atención de los líderes globales. En definitiva, es mantener viva esa llama de alerta y movilización.


-La llegada de Trump ha gravitado en los grandes temas del sistema internacional. ¿Cómo observa Transparencia Internacional el impacto del nuevo balance de poder global en los temas que son de su interés?


-En general, observo mucho desconcierto. Lo que está claro es que la transparencia es un bien compartido y un bien público. Entonces, para defender ese bien se necesitan sólidos y grandes acuerdos de cooperación internacional. Si un país decide correrse de ese consenso nuestro horizonte se hace mucho más lejano porque los flujos ilícitos son como el agua, si encuentran un resquicio donde filtrarse van hacia ahí. Por eso, la cooperación internacional es fundamental para tapar todos esos huecos y resquicios a la corrupción y los flujos financieros ilícitos.


En concreto, lo que nos preocupa de Trump es que su impronta nacionalista sea una excusa para cerrarse a los acuerdos de cooperación que creemos fundamentales para dotar al mundo de más transparencia. Y, claro está, aunque vayamos a un mundo más multipolar, EE.UU. sigue siendo el jugador global más importante. Por eso, su compromiso o desinterés gravita notablemente en todos los temas que son de interés común para la comunidad internacional. Por el contrario, vemos con optimismo el compromiso de otros grandes actores estatales, caso Alemania o el reciente gobierno francés asumido, en la agenda que venimos planteando desde Transparencia Internacional.






Entradas destacadas
Entradas recientes
Archivo
Seguinos
  • Facebook Basic Square
  • Twitter Basic Square
  • YouTube Social  Icon

FUNDACIÓN SES | PROGRAMA DE INTEGRACIÓN REGIONAL Y FINANCIAMIENTO PARA EL DESARROLLO

Coordinador: adrianfalco@fundses.org.ar

San Martín 575 6 A | Ciudad Autónoma de Buenos Aires (1004) | República Argentina 

+54 11 5368- 8370/8371/8372