“Frente a Trump, América Latina First”

 

La Red Latinoamericana sobre Deuda, Derecho y Desarrollo (Latindadd) acaba de publicar un llamamiento continental significativo denominado América Latina Primero! o América Latina First! Carlos Bedoya, abogado y periodista peruano, es uno de los referentes de la articulación civil regional que hoy se atreve a desafiar el paradigma central de la Administración Trump. En diálogo con SES América Latina, Bedoya explica los lineamientos claves del documento mencionado.

 

-Latindadd acaba de publicar un documento, cuyo título Latin America First!, sugiere la idea de retrucar el postulado central de la Administración Trump. En concreto, ¿Cuáles son los ejes centrales de dicha convocatoria?

 

-Nosotros evaluamos que, en principio, la llegada de (Donald) Trump genera una serie de impactos negativos en términos de derechos humanos como la cuestión migratoria o los derechos de las minorías. Pero, a su vez, entendemos que los lineamientos proteccionistas de su administración pueden ser vistos como una oportunidad para afirmar la integración latinoamericana. Porque cuando Trump dice América primero quiere, evidentemente, cerrar las fronteras de su país. Y eso implica un deseo de renegociar las relaciones con las élites del poder económico regional. En definitiva, el fenómeno Trump como el Brexit en Europa, expresan la emergencia de un populismo y un nacionalismo de derecha sumamente aislacionistas. Por ese motivo, desde Latindadd observamos la actual coyuntura como una oportunidad para que los gobiernos y nuestras elites empresariales reestablezcan prioridades, dejen de ver tanto al mercado norteamericano, y pongan el foco en nuestro mercado.

 

Entonces, frente al America First! de Trump, nosotros decimos América Latina First!, América Latina Primero! Y para eso hay que vencer cinco restricciones estructurales. La primera restricción es económica, tenemos un mercado muy pequeño de consumidores, y para eso hay que mejorar los salarios y las jubilaciones, hay que apostar a la expansión económica y no a la recesión. La segunda restricción está relacionada con el déficit existente en infraestructura. Se necesitan cadenas de frío, mejores puertos y carreteras, vías de conectividad comercial que respondan a la gente y no a los intereses del capital financiero. Otra restricción que va en ese mismo sentido, es la restricción del crédito. Necesitamos un mercado de capitales en moneda nacional, para que el mercado se abarate, para que los emprendimientos latinoamericanos tengan donde fondearse y no tengan que recurrir a bancos extranjeros usureros. La cuarta restricción es de carácter tecnológico, necesitamos generar tecnología propia. Y, por último, aún padecemos una restricción en la agenda de la calificación laboral y en las políticas de educación.

 

En definitiva, nuestro llamado es a que las élites económicas de la región inviertan en América Latina y, a su vez, convocamos a nuestros gobiernos a que tengan políticas de cooperación y no de competencia para terminar con la lucha fratricida entre países vecinos y terminar con el presupuesto neoliberal de que sólo bajándonos los pantalones fiscales podemos atraer inversión extranjera directa. No queremos ese tipo de desarrollo, necesitamos un desarrollo endógeno con cooperación económica y tributaria. El norte no es el libre comercio, sino una facilitación del comercio, con más infraestructura y menos restricciones burocráticas, más calificación y tecnología y menos dependencia de recursos externos. Ese es el sentido de nuestro llamado: América Latina Primero! América Latina First!

 

-Las élites económicas a las que haces referencia no apostaron al mercado común durante el ciclo progresista de gobiernos populares. En ese sentido, ¿El reordenamiento del tablero interamericano a partir de la llegada de Trump podrá, realmente, forzar a dichos sectores a modificar su estrategia comercial?

 

-En principio, la nueva administración estadounidense está planteando renegociar el tratado de libre comercio con México y modificar el pacto comercial que tienen suscripto con los países centroamericanos. Eso va a implicar un cierre de puertas para ciertas líneas en colocación de productos que tenían los sectores concentrados de los países que estoy mencionando. Muchas de las empresas líderes de México ya se sienten afectadas por las políticas proteccionistas de Trump. Entonces, repito, la llegada del magnate republicano no puede ser interpretada por nuestras élites como una zona de riesgo sino como una oportunidad para modificar sus estrategias económicas de vinculación.

 

-Mucho se especuló sobre la primacía del dólar que traería aparejado la era Trump, y la consecuente devaluación de las monedas de los países emergentes. Hasta el momento esa situación no se concretó. ¿Por qué?

 

-Efectivamente, se tenía ese temor de una devaluación en cadena de nuestras monedas. Pero, lo que ha sucedido por el contrario, en países como en Perú y en Colombia, es una apreciación de las monedas locales. Sin embargo, una vez pasado el momento iniciático de estupor que tenía Wall Street frente a Trump, hay que aguardar el comienzo de las políticas de largo plazo del nuevo Jefe de Estado para entender con más exactitud cómo impactarán sus medidas en los tópicos sensibles de nuestra economía, como el patrón monetario.

 

-Volviendo al llamado de Latindadd, ¿Cómo puede concretarse un reimpulso integracionista en una coyuntura donde las dos principales economías de la región, Brasil y Argentina, están siendo gobernadas por países que apuestan a un esquema aperturista y primarizador?

 

-No sólo Argentina y Brasil está siendo gobernada por fuerzas neoliberales, Perú también, por ejemplo, es parte de esa tendencia, hoy hegemónica en la región. Pero, una cosa son los gobiernos, y otra los intereses pragmáticos de las empresas. Cuando los actores económicos de la región sientan serias restricciones para acceder al mercado norteamericano, como hoy le sucede al Grupo Corona o al megamillonario mexicano Carlos Slim, ya que justamente el país azteca es uno de los más golpeados por el viraje estadounidense, van a modificar seguramente su posicionamiento.

 

En concreto, la integración a la que llamamos quizás no replique los avances soberanos que se tuvieron durante la creación de bloques comunes como la Unasur o la Celac pero, quizás, sí pueda concretarse en este momento una mayor integración de tipo comercial, más económica que política.

 

-América Latina venía construyendo posiciones multilaterales comunes con el grupo BRICS. Hoy, el reposicionamiento de Moscú tras la victoria de Trump y el impeachment contra el lulismo, parecen haber desdibujado esa alianza geopolítica. ¿Cómo ves esa situación?

 

-A ver, Brasil, por ejemplo, en la última cumbre del bloque en diciembre último modificó el perfil que venía sosteniendo de generar una multilateralidad con voz propio. La presidencia de Temer ha sido drástica en ese sentido. Pero, en realidad, la mayoría de las iniciativas integracionistas de los países emergentes que buscan autonomía frente a EE.UU. hoy están golpeadas por varios factores coyunturales que le juegan en contra como la caída en el precio global de los productos primarios. Sin embargo, aún perduran espacios de convergencia comercial con China y Rusia donde la región cuenta notoriamente con mayor poder de maniobra para vincularse y colocar sus productos con cierto valor agregado.

 

-Ya que lo mencionas, me gustaría una reflexión tuya acerca del factor gravitante que siguen teniendo los commodities en nuestras economías.

 

-Nuestro llamamiento no olvida el triste y cíclico papel que la región juega en la división internacional de la economía. Los auges comerciales de América Latina han estado vinculados sistemáticamente con la explotación de materias primas. En la última década esa prosperidad falaz ha quedado muy en evidencia, el boom de nuestras commodities, si bien fue aprovechado por algunos gobiernos para redistribuir el ingreso, no modificó sustancialmente nuestra matriz industrial. Por, eso nosotros llamamos a salir de ese perfil de crecimiento basado en la matriz agro exportadora. Y por eso decimos América Latina Primero! Para generar industria, tanto en Argentina, Chile o Brasil, o en los países del Caribe.

 

En conclusión, entendemos que la emergencia de fenómenos como el Brexit, el crecimiento electoral de los nacionalismos europeos o la victoria de Trump expresan la profunda crisis de la globalización financiera. Ese modelo de acumulación, hasta hace poco hegemónico, hoy está en declive. Por eso, no hay que retroceder, todo lo contrario, la consigna es América Latina Primero!

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