"Lo que pasa en el G-20 repercute en todo el mundo"


La economista Patricia Miranda representa a Latindadd (Red Latinoamericana sobre Deuda, Desarrollo y Derechos) en la coalición Civil 20, que articulará a colectivos sociales de todo el planeta en la próxima cumbre del G20 en Hamburgo. Especialista en temas de financiamiento para el desarrollo e integrante de Jubileo Bolivia, Miranda habló, además, con SES América Latina sobre las políticas de toma de deuda que se están dando los países de la región.


-¿Cómo es el proceso de discusión que se está dando el Civil 20 para llegar con una agenda propia a la próxima cumbre del G-20?


-Me gustaría contar brevemente la historia del Civil 20, que comienza su participación en el año 2013 como el espacio de sociedad civil oficialmente reconocido por la cumbre gubernamental del G-20. Nuestro objetivo es articular a las organizaciones de sociedad civil de todo el mundo, no solo de las naciones que integran el bloque, porque consideramos que las políticas y decisiones del G-20 tienen impacto en todo el planeta.


La dinámica de trabajo del Civil 20 busca ser lo más participativa posible y también pretende abarcar diferentes tipos de reivindicaciones. Puntualmente, de cara a la reunión de Hamburgo, organizaciones civiles alemanas han conformado un comité directivo para pulir los detalles organizativos del cónclave de este año. Cada cumbre del Civil 20 posee una agenda de temas prioritarios; este año los ejes serán: la inseguridad alimentaria con énfasis en el acceso al agua y al desarrollo agrario sostenible. También se abordará una problemática bien amplia como la inequidad, pero haciendo hincapié en las desigualdades de género. Además, discutiremos las reformas que consideramos necesarias para el sistema financiero internacional. Por último, estará presente el tópico de la sostenibilidad en el desarrollo con acento en el cuidado del medioambiente y la energía. La idea es que el documento final del G20 contemple nuestras preocupaciones y recomendaciones como sociedad civil.


-¿Qué norte temático en la agenda de discusiones tiene puesto la red Latindadd?


-Nuestra prioridad es promover una nueva arquitectura financiera internacional que involucre una mayor justicia económica tanto en términos impositivos como en tema de deuda, y donde no pase desapercibido el rol que va a jugar el empresariado en ciertas políticas sensibles de nuestros países como las alianzas público privadas, fuertemente impulsadas por el G-20.


Nuestra prioridad es promover una nueva arquitectura financiera internacional que involucre una mayor justicia económica tanto en términos impositivos como en tema de deuda.



-Hay una reunión programada entre la Canciller alemana Ángela Merkel y los representantes del Civil 20. ¿Existe un interés real de los líderes del bloque en escuchar a la sociedad civil? ¿No se corre riesgo de apostar a un espacio que termine legitimando al G-20 sin tener una cuota de incidencia real en las decisiones?


-Precisamente, uno de los objetivos oficiales de la actual presidencia del G-20 (Alemania) pasa por interpelar las demandas de la sociedad civil. Si bien la predisposición de los diferentes miembros del bloque por escuchar al Civil 20 no es homogénea, consideramos que el gobierno europeo hasta el momento ha mostrado voluntad de diálogo. También confiamos en que haya la misma postura por parte del gobierno argentino en el 2018 (Buenos Aires será el próximo presidente pro tempore del organismo). En general, durante los últimos años, observamos una postura más abierta por parte de los miembros del G-20 en escuchar nuestras peticiones, que son muchas pero que tienen en el desarrollo sostenible a un eje estructurador de nuestras demandas.


-¿Qué opina de la propuesta ecuatoriana de crear un cuerpo intergubernamental en la ONU para batallar contra los paraísos fiscales?


-La iniciativa de Ecuador es una muy buena oportunidad. Cuando nuestro vecino tuvo la presidencia de la CELAC ya había manifestado su voluntad de colocar la problemática de la evasión fiscal y los flujos financieros ilícitos en la agenda internacional. Ecuador, ahora en la presidencia del G-77, va a tener seguramente el apoyo de muchos países de la región. Recordemos que en la cumbre de Addis Adeba (Etiopía) sobre Financiamiento para el Desarrollo uno de los temas debatidos fue la necesidad de crear un Tax Body (cuerpo intergubernamental) dentro de Naciones Unidas en materia fiscal. Por lo tanto, Ecuador no parte desde cero en su intento de acabar con los paraísos fiscales. La sociedad civil, seguramente, acompañará con fuerza las iniciativas de Quito dentro del G-77.


Ecuador no parte desde cero en su intento de acabar con los paraísos fiscales. La sociedad civil, seguramente, acompañará con fuerza las iniciativas de Quito dentro del G-77.

-Usted es especialista en el tema de la deuda en la región. ¿Qué segmento de ese tópico está investigando en la actualidad?


-Desde Latindad estamos interesados en tener análisis más completos y actualizados sobre el tema de la deuda. Buscamos tener un monitoreo constante de la problemática en la región. Porque si bien Latinoamérica ha podido tener un control sobre la sostenibilidad de su deuda después de la crisis del 2008, observamos igualmente que su volumen se sigue incrementando a nivel zonal. Incluso, detectamos que en algunos países de la región la deuda interna está superando a la deuda externa. También se está incrementando en Sudamérica la emisión de deuda soberana por emisión de bonos.


Por eso, como Latindadd estudiamos estos temas a fondo para elevar propuestas que puedan ser interpeladas en espacios significativos como Naciones Unidas. Lo logrado por Ecuador y sociedad civil en el tema evasión fiscal dentro del G-77 es un camino a seguir en los foros multilaterales para avanzar con la problemática de la deuda.


-Viene señalando que los canales de financiamiento de Bolivia se están reconfigurando en los últimos años hacia países emergentes como China. ¿La injerencia de Beijing difiere a la ejercida por los países centrales o los organismos internacionales de crédito?


-Lo central es fijarse en las condicionalidades que ponen los acreedores a la hora de otorgarnos financiamiento. En el pasado, cuando la región tenía mayor vínculo con los organismos multilaterales, las condicionalidades implicaban privatización de algunas empresas públicas o programas de ajuste estructural a cambio de una reducción en el gasto corriente. Sin embargo, ahora tenemos en la región el crecimiento de créditos bilaterales otorgados por los países más grandes del sistema interamericano como Brasil y México.


En todo caso, la desventaja para los países deudores es que deciden cuáles bancos otorgarán determinada línea de crédito para equis proyecto de infraestructura. Naturalmente, la banca o las grandes empresas favorecidas con los procesos de deuda suelen estar radicada en los países acreedores. Por supuesto, que el margen de maniobra en el proceso de toma de decisiones es radicalmente menor para los países pobres de bajos ingresos. Ahí la condicionalidad es mucho mayor. En el caso de China observamos que sus préstamos están dirigidos a fortalecer proyectos de infraestructura, algunos con impacto ambiental incluso, que faciliten su compra de materias primas en Sudamérica.

Lo importante, en todo caso, es evitar exponer los grados de condicionalidad en el relacionamiento económico ya sea con China o con otro centro de poder.


-Dentro de los interrogantes que abre la era Trump, ¿Cómo considera que va a repercutir en la región su administración en temas como el libre comercio o la interdependencia con China?


-Como Latindadd nunca estuvimos a favor de la implementación del TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica) en la región, algo que acaba de anular precisamente el nuevo gobierno de Estados Unidos. En este nuevo contexto, entonces, es importante que podamos tener una articulación como región. Sería poco conveniente y complejo que la respuesta ante este incierto escenario sea país por país. En todo caso, el desafío pasa por plasmar una integración latinoamericana que se relacione con los nuevos centros de poder del sistema global como Asia y China desde una posición autónoma.


Muchos analistas sostienen que la llegada de Trump puede precipitar un mayor relacionamiento de la región con Beijing. Es probable que pueda ser así a pesar de que China viene creciendo a un nivel inferior con respecto al de años anteriores. Lo importante, en todo caso, es evitar exponer los grados de condicionalidad en el relacionamiento económico, ya sea con China o con otro centro de poder.




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