La pandemia del COVID-19 ha puesto sobre la mesa un falso dilema que ha dominado el debate público en muchos países: ¿debemos priorizar la salud o la economía? Esta dicotomía, sin embargo, oculta una realidad más compleja y profundamente desigual.

Quienes plantean que hay que "abrir la economía" a costa de la salud pública suelen ignorar que los costos de ambas opciones no se distribuyen de manera equitativa. Los sectores más vulnerables son quienes más sufren tanto las consecuencias sanitarias como las económicas de la pandemia.

Una falsa dicotomía

La evidencia internacional muestra que los países que actuaron más rápido y de manera más contundente para contener el virus también lograron mejores resultados económicos en el mediano plazo. La salud y la economía no son objetivos contrapuestos, sino complementarios.

Sin embargo, para que esta complementariedad sea posible, se requieren políticas públicas activas que protejan a los sectores más afectados. Esto implica transferencias de ingresos, protección del empleo, apoyo a las pequeñas y medianas empresas, y fortalecimiento de los sistemas de salud.

La dimensión distributiva

El debate sobre salud vs riqueza tiene una dimensión distributiva fundamental. Quienes pueden trabajar desde casa, quienes tienen ahorros, quienes tienen acceso a servicios de salud de calidad, enfrentan la pandemia en condiciones muy diferentes a quienes viven al día, trabajan en la informalidad o dependen del sistema público de salud.

Por eso, la respuesta a la pandemia debe incluir necesariamente medidas redistributivas. No se trata solo de cuánto se gasta, sino de cómo se financia ese gasto y a quién beneficia.

Hacia una recuperación justa

La salida de esta crisis debe ser una oportunidad para construir sociedades más justas y resilientes. Esto implica fortalecer los sistemas de protección social, avanzar hacia sistemas tributarios más progresivos, y garantizar el acceso universal a la salud.

El falso dilema entre salud y riqueza debe ser reemplazado por una visión integral del desarrollo que ponga en el centro el bienestar de las personas y la sostenibilidad ambiental.